Título: Temblor.
Título original: Shiver.
Autora: Maggie Stiefvater.
Saga: Los lobos de Mercy Falls (1/3).
Páginas: 429.
Año: 2010.
Editorial: SM.
Cuando el amor te hace temblar en otoño es mejor que el invierno no llegue nunca: las primeras nevadas pueden arrebatarte a quien más deseas.
Hace años, Grace estuvo a punto de morir devorada por una manada de lobos. Inexplicablemente, uno de ellos, un lobo de intensos ojos amarillos, la salvó.
Desde entonces, todos los invie

Grace, nuestra protagonista, una adolescente pragmática y amante de los libros, siempre se ha sentido fascinada por los lobos que rondan por los lindes del bosque que da a su casa. Para ella, los lobos nunca han sido animales peligrosos, incluso cuando éstos habían estado a punto de acabar con su vida hace años. Sin embargo, no todos los habitantes de Mercy Falls están de acuerdo con su opinión acerca de los lobos, sobre todo después de que Jack muriese a causa de ellos, y ahora están dispuestos a cazarlos. Grace no es capaz de asimilar la idea de que la manada está en peligro, sobre todo «su» lobo; éste, de unos peculiares ojos amarillos, la salvó de una muerte segura durante el ataque de sus compañeros, y desde entonces, Grace esperaba la llegada del invierno con ansia, ya que sabe que volverá a verle. Ahora, un joven malherido, llamado Sam, aparece en el porche de Grace... y tiene los ojos de un intenso color amarillo.

Respecto a los personajes, he decir lo bien detallados y trabajados que están. Desde la práctica, independiente y madura Grace, cuyos padres no se ocupan en absoluto de ella; hasta Sam, licántropo desde la infancia y adoptado por la manada tras estar a punto de morir a manos de sus propios padres. Pasamos por Jack, el nuevo licántropo que da demasiados quebraderos de cabeza a casi todos los demás; Isabel, su hermana, quien no siempre es tan segura como aparenta ser; Beck, el licántropo que crió a Sam como si fuese su propio hijo; Olivia, amiga de Grace y gran fotógrafa; Shelby, la loba blanca, celosa, posesiva y sedienta de poder. Todos aportan una parte de sí mismos, los que los hacen tan reales.
He leído varias críticas hacia este libro, tachándolo de aburrido y empalagoso. Lo cierto es que al principio le cuesta arrancar y lo hace de manera lenta, como desperezándose. Sin embargo, ese comienzo pacífico es esencial para seguir con la historia, que continúa en Rastro, el segundo libro y del que pronto volveré a hablar. Como todo el mundo sabe, para gustos, colores; que a uno le haya gustado un libro, no significa que los demás deban tenerle el mismo afecto, y viceversa.
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