Título: Promesa de sangre.
Título original: Blood Promise.
Autor: Richelle Mead.
Saga: Vampire Academy (4/6)
Páginas: 492.
Año: 2013.
Editorial: Alfaguara.
¿Hasta dónde llegará Rose para mantener su promesa?
La vida de Rose ya nunca será igual. El reciente ataque strigoi a la Academia St. Vladimir ha devastado el mundo moroi. Muchos han muerto, otros han sido secuestrados, entre ellos: Dimitri Belikov.
Rose tendrá que elegir entre mantener su voto de proteger a Lissa, su mejor amiga y la última princesa Dragomir, o abandonar la academia y buscar a su amado. Pero, llegado el momento…
¿Encontrará el valor necesario para cumplir la promesa que le hizo a Dimitri y terminar con la vida de la persona que ama?
Después del impresionante y devastador final de Bendecida por la sombra, no encontraba el momento de tener Promesa de sangre en las manos. No era capaz de dejar de ansiarlo una y otra vez, ávida de la continuación de esta espectacular saga. Cuando abrí el libro, con el corazón en un puño y los nervios a flor de piel, no sabía con qué podía encontrarme, ni siquiera qué debía esperar de Richelle Mead.
Promesa de sangre nos sitúa unas semanas después del tercer libro, justo el día del cumpleaños de Rose, en el que cumple 18 años. Decidida a mantener su promesa de cumplir la última voluntad de Dimitri, abandona la academia St. Vladimir y con ello, a su mejor amiga, Lissa, lo que significa renunciar a ser su guardiana una vez graduada. Rose sabe que Dimitri ha vuelto a su lugar de origen, por lo que vuela a Rusia. En cuanto pisa suelo ruso, la acción empieza. En su busca, mata a todos los strigoi que es capaz, lo que le lleva a conocer a Sydney, una alquimista. Este personaje nos introduce en el mundo de la alquimia, del que ni Rose ni nosotros teníamos idea, pero que al final resulta un factor interesante y novedoso, que además, nos presenta a otro personaje, Abe, del que no desvelaré más que es el jefe de una mafia del que Rose no se fía. Qué sorpresa nos deparará Abe, qué sorpresa. Cuando Rose, gracias a la ayuda de Sydney, llega a Siberia, conoce a la familia Belikov, con la que pasa un tiempo muy agradable, tanto que empieza a considerarlos su familia. Pero finalmente emprende su verdadero viaje y el motivo de que ha abandonado su anterior vida: matar a Dimitri... o al strigoi en el que se ha convertido.
Sinceramente, este libro me ha resultado más pesado que los tres anteriores, aunque eso no significa que me haya llevado más tiempo leerlo, porque lo he devorado con igual rapidez. Lo que sucede es que cuando Rose y Dimitri se encuentran finalmente... bueno, digamos que todo el amor que he sentido por él hasta el momento se ha convertido en algo parecido a la repulsión por lo que sucede con Rose,
Aun así, es un libro que me ha mantenido atenta con cada página, con el que se acaba descubiendo cosas nuevas —acerca de la alquimia, la magia de los moroi...— que seguramente tengan mucho protagonismo en los siguientes libros —por lo que sé, la autora ha escrito una saga alternativa sobre los alquimistas—. La narración de Richelle es tan buena como siempre, alternando diálogo y descripción justamente donde se pide, para mantener en vilo al lector. Los elementos de acción y misterio, altamente tensos, se encuentran en cada capítulo del libro, ya que la autora sabe a la perfección lo que necesita la historia para que no se deje de leer. La ambientación, oh, la ambientación. Es tan buena que me dan ganas de visitar todos esos preciosos lugares lo que viene siendo ya. La manera en la que describe las ciudades rusas es tan vivida y llena de detalles que te hace pensar que estás acompañando a Rose en su viaje.
Como siempre, la autora nos deja con un final para tirarse de los pelos, ya que todo da un giro de 180 grados y una sorpresa que a mí personalmente, me ha dejado boquiabierta. Sólo diré que necesito ya el siguiente libro, cuanto antes mejor, por supuesto, aunque eso signifique que vaya a morir de un infarto con tanta tensión, misterio y acción. Y por supuesto, amor.
4/5
★★★★☆
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