Titulo: Requiem.
Autor: Lauren Oliver.
Saga: Delirium (3/3).
Páginas: 448.
Año: 2013.
Editorial: SM.
Han tratado de acabar con nosotros. Pero todavía estamos aquí. Y cada día somos más. Quizá tengan razón y nuestros sentimientos nos vuelven locos. Tal vez el amor es una enfermedad de la que tendríamos que curarnos. Sin embargo, hemos elegido un camino diferente. Y al final, esa es la mejor cura: ser libres para elegir. Ser libres para elegir... aunque sea equivocadamente.
Después del inesperadísimo final de Pandemonium —con el que no pude más que quedarme perpleja y maldiciendo al mundo entero—, por fin nos llega Requiem, el temido tercer y último libro de esta magnífica trilogía que me atrapó entre sus tentáculos desde la primera página de Delirium.
En Requiem nos volvemos a encontrar con Lena, nuestra protagonista; vuelve a estar en Tierra Salvaje, más confundida que nunca; tras salvar a Julian de la muerte, pensaba que podía volver a ser feliz, esta vez con él, tras haber superado la muerte de su primer amor, Álex. Pero el destino suele divertirse a nuestra costa, ya que Alex sigue vivo y descubrirlo ha sido un golpe duro... demasiado duro para Lena. Lo peor es que él ha decidido ignorarla como no sólo como si su historia de amor nunca hubiese existido, sino como si ella tampoco existiese.
Por suerte, Lena tiene trabajo que hacer a parte de ahogarse en sus penas, ya que se dedicada por completo a la Resistencia. Ésta es más fuerte cada día, más numerosa. Avanza en busca de la libertad tan ansiada. Se hace con las ciudades poco a poco. En este libro la historia se centra más en este punto, en la sociedad, quizás por ello he extrañado todo el amor y la pasión que me han enamorado en los dos primeros (sobre todo en el primero; ay, la preciosa historia de amor de Lena y Alex...).
Lo primero que he pensado al cerrar el libro ha sido: «¿qué demonios ha sido esto?» He tenido ganas de lanzarlo por la ventana como hace Bradley Cooper en «El lado bueno de las cosas». Algo así: WHAT THE HELL.
El final. El final es totalmente desconcertante. Abierto. Sin conclusión. Toda una increíble trilogía para un final como este. Es inaceptable. Y me siento traicionada. La autora es capaz de hacerlo muchísimo mejor y no sé porqué no lo ha dado todo en Requiem, con las ganas que tenía de leer este libro; bueno, yo, y todo aquel que se ha estado con los nervios a flor de piel cuando Alex dijo «No la creas» en Pandemonium.
No sé ni cómo puntuarlo. Más que nada porque ha habido momentos intensos y otros en los que he querido estrangular a Lauren Oliver. Esta autora me deja las emociones por los suelos después de cada libro, aunque con este no estoy muy segura si es del todo bueno.
A Lena necesito sacudirle para que espabile. Se comporta de un modo infantil, con rabietas y pataletas propias de un niño de 5 años. Eso le quita muchos puntos, porque la hay un gran cambio entre la Lena de Delirum y Pandemonium, ya que se convierte en una guerrera firme y con un objetivo claro. Pero en este libro... es que he llegado a detestarla.
Y Alex, otra sacudida necesita también. No le da oportunidad a Lena de explicarse en ningún momento, lo que me exaspera, porque claro, yo le quiero juntos. Se acabó el Alex de la sonrisa que te llegaba al corazón, el de los ojos brillantes. No. Este Alex es reservado, taciturno. Es cierto que después del calvario que tuvo que pasar al permancer encerrado durante meses, es normal que le haya afectado y haya instalado una oscuridad en su interior que antes no existía.
Julian sigue siendo tan encantador como en el segundo libro, pero no me llega como lo hace Alex. Es leal a Lena, le da el espacio que necesita... pero se da cuenta de que no es lo que esperaba cuando se unió a la Resistencia por ella. A mí me da pena, porque todo lo hizo por ella, pero quizás el corazón de Lena no le pertenece por completo como ella misma pensó. Tengo que decir, que por mucho empeño que ha puesto la autora en hacer más pasivo a Alex y más activo a Julian, mi corazón pertenece y siempre pertenecerá al primero.
El resto de personajes también adquiere un protagonismo que en los anteriores no tenía, sobre todo Hana, quién se alterna con Lena para contar su versión de la historia, dentro de la sociedad. La mejor amiga de Lena está curada y comprometida con el hijo del alcalde. Justo la vida que soñaba con tener. Sólo que quizás no es tan brillante como esperaba que fuera. Y la sociedad no es tan perfecta como pensaba que era. Encontramos que Hana, al igual que Lena, también ha cambiado. Ya no es la chica caprichosa que conocimos en Delirium, ya no se preocupa únicamente por su aspecto, sino que empieza a prestar atención a lo que le rodea, a la sociedad.
Con respecto a la prosa, no hay mucho que decir, ya que todo el mundo que ha leído algo de Lauren Oliver sabe lo increíble que es como escritora. La narrativa es tan adictiva como siempre; es mágica, te deja en vilo y te oprime el corazón al introducir esos efectos tan dramáticos que cambian por completo el curso de la historia.
Como he dicho, el final me ha cabreado. Muchísimo. Quiero. Necesito un cuarto libro para saber qué demonios pasa. Con Lena. Hana. Alex. Julian. La sociedad. Con todo. Estoy enfadadísima con Lauren como nunca lo he estado con ninguna autora por este motivo. En serio, se ha montado un lío que no va a resolverse a menos que escriba un cuarto libro.
4/5★★★★☆
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