4.12.13

Reseña: Numbers, de Rachel Ward.


Título: Numbers.
Autora: Rachel Ward.
Saga: Numbers (1/3).
Páginas: 368.
Año: 2011.
Editorial: Planeta.


Desde pequeña, cuando Jem mira a alguien a los ojos, puede ver unos números: la fecha en que esa persona morirá. Para muchos esto sería un regalo, pero ella lo considera una carga. Este don la convierte en una joven especial y solitaria, hasta que conoce a Spider y su vida cambia por completo. Paseando un día por Londres co n su amigo, Jem presiente que algo malo va a suceder. Esto desencadenará la huida de los dos jóvenes, no sólo de la justicia, sino también de sí mismos y de su propio destino. Ambos se convertirán en fugitivos y dejarán atrás la inocencia, al mismo tiempo que descubrirán que lo verdaderamente importante no es el final del viaje.

No sé ni cómo empezar a reseñar este libro, porque aún no sé qué opinión tengo respecto a él, aunque sí sé que no me ha convencido. ¿Gustarme? No. O al menos, no como me esperaba. Si me he dispuesto a empezarlo es porque le tenía muchas ganas desde hace tiempo, más que nada por la temática. Y aquí es cuando me pongo a criticar el libro. Más que nada porque la idea principal era buenísima y la autora la ha dejado relegada a un segundo plano. Creo que se podía haber aprovechado muchísimo mejor, pero al final da un giro bastante ridículo a mi parecer, ¡zas! Adiós expectativas.

Rachel Ward rompe todos los tópicos con Numbers. Estoy acostumbrada a otro tipo de historias y personajes, pero con este libro me he quedado bastante descolocada. La autora alude a temas que he leído con anterioridad, pero con una crudeza que, sinceramente, me hace sentir incómoda. Todo es pesimismo y más pesimismo; logra desmoralizar al lector, o al menos es lo que me ha pasado a mí. Asímismo, con los personajes ocurre igual, no podía ser de otra manera: huérfanos, malhablados, desesperanzados.

Lo primero que no me ha gustado ha sido la protagonista. Jem es capaz de ver la fecha en la que una persona morirá con sólo mirarle a los ojos. Esto hace que se aísle del resto del mundo, encerrándose en sí misma y desarrollando amargura hacia todo aquel ser vivo que ose respirar. Por si eso fuera poco, hay más: el odio hacia el mundo, el comportamiento rebelde y la vulgaridad con la que se expresa. Entiendo que el hecho de que haya tenido que crecer sin padres y sin amor la haya convertido en alguien diferente a lo que debería haber sido, pero, ¿de veras hay que ser tan desagradecida incluso con las personas amables que intentan ayudar? Sinceramente, no me entra en la cabeza. Esperaba poder acostumbrarme a Jem, a su frialdad y bordería, pero no lo he logrado.

Luego está Spider, el amigoquizásalgomás de Jem. Se le describe como un joven de quince años, alto y desgarbado, feucho y negro. Lo que me ha chocado muchísimo es la alusión continua y exasperante sobre el olor que desprende Spider. Al parecer, es preferible el estiercol de vaca que su olor. Pobre chico; creo que la autora ha tenido algún tipo de trauma infantil con los malos olores. Spider y Jem desarrollan una relación amorosa que, a pesar de no ser el típico flechazo a primera vista, sí que es tipo te-querré-hasta-que-la-muerte-nos-separe-amor-mío. De pronto ya no pueden vivir el uno sin el otro. Pues claro que sí. 

Aunque no todo es malo, no del todo. El ritmo de lectura es bastante rápido y fluido. A pesar de la falta de misterio e intriga, la historia mantiene al lector leyendo hasta que se da cuenta de que ya se lo ha terminado. El final resulta bastante impactante, aunque quizás también predecible; sin embargo, creo que es lo que me va a hacer continuar con la trilogía. Es cierto que el libro es autoconclusivo, aunque hay un cabo que se deja suelto que es lo que dará lugar a la segunda parte. He leído que es mucho mejor que esta primera, más intensa. Sólo espero que no me decepcione.



2,5/5
 ★★☆☆

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